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07, Septiembre 2015

Asusta pensar que exista una auténtica posibilidad que de alguien como Donald Trump pueda convertirse en Presidente de los Estados Unidos. No hay duda que toda voz que se levante para poner al descubierto el absurdo y la intolerancia ridícula que sus ideas y propuestas representan es oportuna e indispensable. Sin embargo, como esa crítica a Trump ya la hacen muchos otros, y mucho mejor de lo que yo podría hacerla, prefiero voltear hacia adentro, hacia nosotros mismos, y contemplar el tema desde otra perspectiva. Lo primero que cabe señalar es que Donald Trump es muchas cosas, pero nada que se parezca a un ideólogo.

20, Junio 2015

Ayer viernes 19 de junio de 2015, la selección de México fue eliminada de la Copa América luego de una participación decepcionante. Lo sorprendente no es que haya sucedido así, sino que hubiésemos esperado que fuera de otro modo. Por eso yo no me pregunto por qué nos fue como nos fue. Yo más bien me pregunto lo siguiente: ¿Quiénes suponemos que somos para asistir a una competencia oficial importante, donde Argentina, Brasil, Colombia y el resto de los participantes llevan lo mejor que tienen, mientras que nosotros, en el mejor de los casos, llevamos un 50 o 60 % de nuestro plantel titular?

15, Abril 2015

Los mexicanos no somos corruptos por genética, pero sí los somos porque hemos aprendido desde la cuna que ésa es la manera más eficaz de sobrevivir, porque culturalmente se premia ser “más cabrón que bonito” y porque la experiencia placentera de ver a los corruptos desprestigiados, se anula al saberlos disfrutando impunemente de lo que obtuvieron con sus tropelías. Está por demás decirlo: todo esto, lejos de inhibir la corrupción, la incentiva

15, Abril 2015

Rechazo la violencia y el terrorismo, pero no veo en qué sentido la libertad de prensa justifique burlarse aquellos símbolos que son sagrados para otros.

22, Febrero 2013

Sin embargo al día siguiente recordé un artículo que hacía poco había releído y me hizo darme cuenta de que los prejuicios que airadamente reclamaba a mis interlocutores están tan arraigados en mi como en ellos, y así mi endeble serenidad interior se desvaneció por completo. El artículo del que hablo está contenido en un libro por demás espléndido e interesantísimo: Encuentro con la Sombra. Esta antología es una reunión de artículos breves escritos por diversos psicólogos de la talla de Carl. G. Jung, Marie-Louise von Franz y Ken Wilber, entre otros. Como el propio título lo señala, el libro trata por entero de la , ese término Jungueano que define aquella parte de nuestra personalidad que está oculta de nosotros mismos, agazapada en el inconsciente y de la que pocas veces nos damos cuenta de que existe. Este hecho provoca que pasemos por alto lo mucho que influye en nuestras decisiones cotidianas, y que además nos impide conocernos realmente a profundidad.

08, Febrero 2013

La semana anterior decíamos que en ninguno de los dos ejemplos expuestos –el de la mujer que ofende a su amiga, o el del hombre que hace un chiste cruel a costillas del amigo– resulta más fácil ser malo. Al contrario en ambos casos pensar el chiste o la ofensa requiere de mayor ingenio y esfuerzo que simplemente quedarse callado. ¿Es más fácil? No. Simplemente lo hicieron para reforzar y defender su propia idea de sí mismos, sin asumir las consecuencias de su acto y sin tomar en cuenta el daño que causaban. Una vez más, decíamos, la palabra clave es "Conciencia": Qué digo, por qué lo digo, y cuáles son los resultados directos e indirectos de ese hecho sobre los demás y sobre mi entorno. Ser Conscientes de que quedar como los "chistositos" o la mujer "cool e implacable" no nos hace mejores que el otro, al contrario, en un sentido moral nos degrada. Este último proceso es el que en efecto es más difícil de llevar a cabo: decidir y actuar no en función a lo que creo que es mejor para mi –y mi ego– en ese instante, sino decidir y actuar en función a lo que en Conciencia que es mejor para (que no sólo me abarca a mi, sino también a todo aquello que me rodea).

01, Febrero 2013

En estos días una entrañable amiga de muchos años –y ahora lectora– me mandó un afectuoso correo en medio del cual me hace una pregunta que misteriosa e injustificadamente supone que yo podría contestar: “¿Cómo puede ser posible que un sólo hombre pueda hacer tanto daño a tanta gente con muy poco y por el contrario, que una sola persona para poder hacer el bien sea a base de mucho esfuerzo y sacrificio? ¿Es más fácil ser malo?” El cuestionamiento es absolutamente abrumador y la respuesta más honesta –y breve– que se me ocurre es que no tengo la menor idea de por qué las cosas son así y que lo más sensato es asumir la postura budista de la aceptación total e incondicional de lo que es para así eliminar la resistencia inútil ante los acontecimientos inevitables y de paso hacer más llevadero el sufrimiento inherente a la existencia material.

25, Enero 2013

Hojeando la sección de espectáculos me quedé completamente estupefacto al enterarme de las recientes declaraciones del Príncipe Enrique de Inglaterra. Realmente no suelo experimentar ninguna emoción por nada que pueda aparecer en esta parte del diario, sin embargo los comentarios atribuidos al sujeto en cuestión me hicieron pasar de la incredulidad, al franco repudio, para terminar con una extraña sensación compasiva ante la superficialidad, la inconsciencia y la estupidez de Mr. Harry, si es que realmente dijo lo que se dice que dijo.

18, Enero 2013

Hojeando el periódico del martes, me entero que al parecer Lance Armstrong –el 7 veces ganador del Tour de Francia– había grabado un programa de televisión donde confiesa a Oprah Winfrey que efectivamente utilizó sustancias prohibidas para incrementar su rendimiento deportivo. Aunque desconozco los detalles finos del hecho en sí, tengo entendido que el sistema de dopaje implementado por el ciclista para lograr sus propósitos –y no ser descubierto, claro– era verdaderamente sofisticado y prácticamente indetectable, al grado de que han tenido que pasar varios años de su retiro para que pueda comprobarse con cierta certeza que en efecto lo hizo. A esto hay que agregar la teatralidad que implica que la confesión –que supongo tuvo lugar hace apenas unas horas– se haya transmitido por televisión para todo el mundo, y seguramente sazonada con lágrimas y arrepentimientos que sin duda sonarán emotivos, pero que en realidad se sabrán más forzados que reales, ante la cantidad de veces que lo negó en el pasado cercano y lejano, sin contar los desplantes donde retaba a quien quisiera escucharlo a que demostraran su falta.

24, Julio 2012

En muchos sentidos la Ilustración representó un profundo cambio paradigmático tanto para la filosofía como para la ciencia. En este marco los estudios a cerca del hombre y la sociedad formaron parte de las preocupaciones básicas de ese movimiento. “La proclamación de los Derechos del Hombre fue uno de los acontecimientos que de forma más fehaciente se encargó de anunciar y legitimar la base reguladora del nuevo pacto social e ideológico”1. Así, dentro de las sociedades que nacían a la democracia, se dio énfasis a los conceptos e ideales de soberanía individual y de igualdad civil. Dentro de esta dinámica nace también la idea y la intención de formular los principios de moral universal fundados en el derecho natural y que derivaron en el nuevo papel central de las organizaciones sociales y la política moderna, lejos de los dictados del y asentados en el derecho inalienable del individuo.

10, Julio 2012

Resulta sorprendente pero a la vez perturbador que a estas alturas de la historia debamos revisar el concepto de civilización para poder comprender si, como sociedad, realmente vamos por buen camino. En México acabamos de pasar por un proceso de elección presidencial y renovación parlamentaria y ese cambio de ciclo parece una buena ocasión para reflexionar al respecto. En el libro Nobleza de Espíritu, de Rob Riemen, me encontré con que precisamente el término “civilización” es bastante reciente.