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Bruselas: Capital Europea
Bruselas: Capital Europea

1, marzo 2014

Decidí ir a Bruselas porque alguien la escogió como la capital administrativa de la Comunidad Económica Europea y supuse que para ese propósito la habían convertido en un lugar inolvidable. Lo cierto es que lo es, pero más a su manera que a la mía.También hay que decirlo, luego de visitar Budapest, Praga, Berlín y París las expectativas son muy altas y la capacidad de asombro inexistente. Sin embargo la ciudad tiene su propio encanto sin aspavientos y su propia personalidad sin ser pretenciosa.

Su división cultural entre Flamencos y Valones ha dado lugar a un sistema político indescifrable. La Plaza del Ayuntamiento lo deja a uno sin palabras al sentir ese estrépito y esa vida que uno imaginaría erradica por la frialdad del ambiente. Los chocolates son prodigiosos, no así sus graufres incomibles.

 El museo del comic es un remanso de color y creatividad. Las Galeries Saint-Hubert imponentes, las tallas en madera de los pulpitos eclesiásticos son de no creerse y su cerveza me hizo olvidar el vino tinto –aunque sólo fuera por unos días-.

Desentrañar el misterio de Bruselas fue una labor que sin duda quedó inconclusa, sin embargo mi recuerdo de la estancia en ella es fantástico. Pasear por sus calles, la magnificencia de sus aparadores de chocolates, los paseos por sus jardines y plazas son experiencias que quedarán para siempre en mi memoria y que sin duda me motivan para que, en un futuro no muy lejano, pueda volver para, ahora sí, renunciando a expectativas equivocadas, asimilarla del todo.