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Juicios y Valores 4
Juicios y Valores 4

7, diciembre 2012

El valor como cualidad estructural   Ateniéndonos a la experiencia como conducto para interpretar los valores, encontramos tres factores que contribuyen a formarlos: un sujeto (este puede ser individual o colectivo), un objeto y la acción de asignar valor (valoración). Es importante puntualizar, en contraposición con el objetivismo, que el sujeto es indispensable para la asignación del valor. El autor nos lo explica así: “Si se elimina al sujeto, el valor pierde sentido, pues tiene carácter relacional. Del mismo modo como no puede haber el tío absoluto que carece de sobrinos, no pude existir lo nutritivo si no es para un ser vivo”[1].   Valor y situación   Es indispensable puntualizar que la interrelación entre un sujeto y un objeto no se da en el vacío, sino en el marco de una situación específica. En este caso, la situación forma parte del valor mismo puesto que ella regula el interés. En la mayoría de los casos, el interés depende no sólo de las necesidades del sujeto, sino también de las posibilidades reales de satisfacerlo. En el supuesto, es decir, en la situación, de que exista escasez o abundancia de aquel bien deseado, las posibilidades de lograr el objeto varían, alterando con ello el interés del sujeto. “En otras palabras, –dice Frondizi- podemos cambiar los intereses de las personas variando la situación, sea física o humana”[2]. Otro factor a considerar de manera primordial es el lugar y el tiempo donde se lleva a cabo la acción. El hecho de estar en un país o en otro, inmersos en una cultura o en otra, altera las circunstancias socio-culturales e históricas, alterando así los deseos mismos del sujeto, así como el objeto mismo. Existen dos tipos fundamentales de situaciones: una es la situación física (el lugar concreto con todos sus componentes de tiempo y espacio) y las humanas. El autor pone como ejemplo el hecho de que desear una bebida fría sucede en general cuando hace calor y no cuando hace frío; en este caso, el sujeto reacciona ante un estímulo del medio. Estos estímulos pueden ser muchos; todos aquellos que le den una diferencia, ya sea esencial o de matiz a la situación. Llega a haber elementos atenuantes a una conducta inmoral a consecuencia de factores físicos. No es posible imaginar una situación realmente neutra. “El comportamiento de una persona es distinto a la luz del día en una ciudad, y a medianoche en un bosque donde abunden las bestias salvajes o los asaltantes. Cada situación regula la vida moral de una persona; en el orden legal hay atenuantes debido a las situaciones físicas y humanas”[3]

 


[1]Frondizi, Risieri. Introducción a los problemas fundamentales del hombre, Capítulo XI “Naturaleza de los valores”, F.C.E., Colección Breviarios N.260, 1977, Pág. 537.
[2] Ídem, Pág. 545 y 546.
[3] Ídem, Pág. 548.