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Literatura: significado sin fondo – Parte 2
Literatura: significado sin fondo – Parte 2

28, septiembre 2012

En la entrega anterior explorábamos la idea de que “el arte es una metáfora sin fondo”. Hoy continuamos con el análisis del texto Crítica y verdad, de Roland Barthes, que en cientra forma lo confirma. Además de las ideas ya expuestas, el autor propone una nueva disciplina a la que llama “Ciencia de la Literatura”. Afirma que si bien existe una “historia de la literatura” que se dedica a sistematizar y organizar todo aquello que ha sido escrito, no existe esa “ciencia de la literatura por la sencilla razón de que ha resultado imposible aún reconocer plenamente la naturaleza del <objeto> literario”. Pero afirma que al reconocer que la obra está hecha con la escritura, con el lenguaje, esta ciencia es posible. La pretensión de buscar un <objeto literario> implicaría imponer a la obra un sentido unívoco que no tiene ni puede tener, puesto que así se rechazarían todos las demás posibilidades de sentido. Por lo tanto, la “Ciencia de la Literatura” no será una disciplina de contenidos, sino una ciencia de las “condiciones” del contenido, es decir, de las formas: “lo que habrá de interesarle serán las variaciones de sentidos engendradas y, si puede decirse, <engendrables> por las obras: no interpretará los símbolos, sino únicamente su polivalencia; en suma, su objeto no será ya los sentidos plenos de la obra, sino, por el contrario, el sentido vacío que los sustenta a todos”[1]. No cabe duda que es una idea interesante. No la imagino –como tampoco a la filosofía- dentro el cajón de las ciencias tradicionales, que buscan conocimientos “ciertos, constantes, verdaderos y verificables” sino dentro de una nueva gama de “ciencias” que enfocan sus baterías no tanto en los resultados en sí sino en las “posibilidades” latentes de lo que podría ser. En la Ciencia de la Literatura el objeto no sería determinar por qué un sentido debería aceptarse, sino por qué debería ser aceptable. Desde luego que tal grado de determinación ofrece una inmensa riqueza de posibilidades, pero no estoy seguro que pueda entrar en la concepción que tradicionalmente tenemos respecto a la ciencia. De cualquier manera sería un intento importante por destacar las posibilidades de aceptación de la obra, sin intentar encontrarle un sentido preciso y definido.  

Roland Barthes

Con respecto a los vastos páramos de la crítica. Para Barthes, ésta no es una ciencia porque trata sobre los sentidos que la obra se limita a producir. Ocupa un lugar intermedio entre la obra –la ciencia, dice Barthes- y la lectura y pretende ofrecer una –o varias- interpretaciones posibles de la obra en cuestión. “La crítica desdobla los sentidos, hace flotar un segundo el lenguaje por encima del  primer lenguaje de la obra, es decir, una coherencia de signos. Se trata en suma de una especie de anamorfosis, dejando bien sentado, por una parte, que la obra no se presta jamás a ser un puro reflejo y, por otra, que la anamorfosis misma es una transformación vigilada, ambas sometidas a sujeciones ópticas: de lo que refleja, debe transformarlo todo; no transformar siguiendo ciertas leyes; transformar siempre en el mismo sentido. Estas son las tres sujeciones de la crítica”[2]. La crítica no puede decir cualquier cosa, sino que debe sujetarse a considerar que dentro de la obra todo es significante, y la relación objetiva entre forma y fondo.  La crítica no es una traducción sino una paráfrasis; no se trata de encontrar un “nuevo fondo”, porque el sujeto de análisis es el fondo mismo, la obra en sí.  

 


[1] Barthes, Roland, Crítica y verdad, México, Siglo XXI, 1989, Pág. 59.
[2] Íbidem, Págs. 66-67.